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LOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS EN LA COLITIS ULCEROSAEN ESTA ENFERMEDAD, los factores orgánicos y los psíquicos interactúan continuamente y no muestran límites muy claros, lo cual dificulta enormemente su tratamiento. Para obtener resultados válidos y duraderos es necesario identificar la figura clave que desempeña un papel primario en esta patología. INCERTIDUMBRE SOBRE LAS CAUSASLas causas de la colitis ulcerosa, a pesar de décadas de investigación, siguen siendo desconocidas y el capítulo que las contempla no es más que una lista de observaciones, experiencias e hipótesis totalmente fragmentarias. Ocasionalmente se ha pensado que era posible atribuir la responsabilidad de esta enfermedad a infecciones bacterianas específicas, a alteraciones, vasculares en el contexto de la membrana basal de la mucosa cólica, a una producción excesiva de enzimas capaces de disolver el moco protector de la superficie epitelial de la pared del colon o a una hipersensibilidad especial de la mucosa a los alimentos, sobre todo a la leche, o a otros alergenos. Por último, se ha arrojado también la hipótesis según la cual las lesiones ulcerosas de esta forma de colitis podrían atribuirse a reacciones autoinmunes, en virtud de las cuales las propias estructuras de la pared cólica estimularían la producción de anticuerpos capaces de atacarlas. Entre los distintos modelos interpretativos sobre el origen de la colitis ulcerosa ha ido tomando cada vez mayor fuerza la hipótesis de una estrecha relación entre personalidad psíquica del paciente y presentación de la enfermedad. Concretamente, la detección en numerosos pacientes de relaciones entre estrés psicológico de naturaleza variable y presentación o exacerbación de la enfermedad ha constituido siempre un elemento de vivo interés. PERSONALIDAD DEL ENFERMO DE COLITIS
Algunos de estos pacientes manifiestan gran sensibilidad, especialmente atenta a las actitudes eventualmente hostiles del prójimo, de quien temen continuamente el rechazo, por lo que viven en tensión ante la posibilidad de tener que enfrentarse a los reproches o a los desplantes de los demás. Esta actitud de defensa les conduce a menudo a manifestaciones de sumisión, de obsequio, que se concretan en una amabilidad casi excesiva, en una necesidad de gustar a todos. No obstante, existen también pacientes que, ante el temor de ser maltratados por el ambiente, asumen una actitud orgullosa y alejada, a veces incluso de arrogante distanciamiento. En contraste con este tipo de pacientes, caracterizados por sus extremados orden y autocontrol, o bien por su miedo a ver ofendida su sensibilidad, existe otro tipo de enfermos desordenados, poco aseados y con actitudes hostiles al ambiente. Sin embargo, tanto en un caso como en el otro, siempre acaba por salir a la luz una personalidad insegura, atormentada por sentimientos de inferioridad y por una constante y aguda sensación de estar en deuda con todos. Las acciones de estos pacientes se hallan a menudo dirigidas a buscar una referencia segura para calmar las inseguridades y los miedos del sujeto, aunque a veces ello no suceda de forma explícita. Esta situación, llena de angustia, contrasta a menudo con la reputación de que gozan estos pacientes en su ambiente, esto es de personas que huyen de la aventura, que destacan por sus cualidades y su moralidad, a menudo por un inmejorable éxito en las actividades profesionales que desarrollan en la esfera intelectual. Sin embargo, la personalidad del paciente con colitis ulcerosa se manifiesta sobre todo en las relaciones interpersonales. Sus vínculos con el ambiente humano que le rodea son sustancialmente muy pobres, por decirlo de alguna manera mecánicos, ligados a las exigencias de la vida práctica, pero muy pocas veces alimentados por la simpatía y la amistad. Esta pobreza de relaciones sociales contrasta con un intenso apego a una o a varias personas, generalmente uno de los progenitores o una figura que resume connotaciones y papeles. Se trata de una relación de dependencia, en el sentido de que esta figura se convierte en el punto de referencia para cualquier decisión y a menudo también en el medio a través del cual el paciente puede comunicarse con el ambiente externo. LAS FIGURAS DE LOS PADRESPrescindiendo de la imagen de la madre que los pacientes con colitis ulcerosa pueden cultivar, objetivamente resulta que la mayor parte de estas madres son afectivamente frías, rígidas y carentes de afectos y alegrías físicas. Permanentemente insatisfechas con las prestaciones de los demás en general y de los hijos en especial, les gusta asumir el papel de mártires de la familia, lo cual despierta con frecuencia en los pacientes un marcado sentimiento de culpa. La naturaleza simbiótica de la relación con la madre se expresa a través de la hipersensibilidad que estos pacientes manifiestan por los sentimientos y los comportamientos maternos. También la figura paterna desempeña un papel en la psicología de estos sujetos, aun que de menor importancia y según un esquema que puede parecer incluso simplista y sugerido por el amor por lo contradictorio. Las pacientes de sexo femenino suelen describir al padre como amable, afectuoso y no muy eficiente, a quien se sienten instintivamente unidas; los pacientes de sexo masculino ven al padre como a un ser burdo y amenazador, o bien débil, inepto e incapaz de soportar la confrontación con la madre. POSIBILIDADES TERAPÉUTICASGeneralmente estos pacientes pasan enseguida a depender del médico que los trata. En los casos más favorables, la relación que se establece no es de estrecha dependencia, sino de intercambio. En ambos casos, no obstante, dicha relación puede adquirir tal importancia que si, por cualquier razón, llega a peligrar, puede producirse una recaída o una exacerbación de la enfermedad. La responsabilidad del médico es por tanto decisiva, no sólo porque con su comportamiento el clínico puede constituirse en un factor de terminante para la curación o el agravamiento de la enfermedad, sino también porque termina por asumir ese papel del guía del que difícilmente los pacientes de colitis ulcerosa pueden prescindir. La labor del médico no ha de quedar limitada al tratamiento del paciente y de su enfermedad; si el médico quiere profundizar en la naturaleza de las causas de la enfermedad y tratar de eliminarlas desde la raíz, debe conducir su observación y su intervención hacia el núcleo familiar en el que vive el paciente. Aquí, muy a menudo, podrá encontrarse una madre o una mujer que sienten ocultamente la enfermedad de su allegado como una culpa, como el resultado de un comportamiento al que no quieren ni pueden renunciar. El sentimiento de culpabilidad puede reprimirse de distintas formas, aunque la más frecuente en estos casos consiste en un reforzamiento de los dispositivos de control y de presión sobre el enfermo. En el matrimonio el paciente de colitis ulcerosa tiende a que la esposa asuma el papel de la madre. |
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